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UN ESTUDIO EN COLOR: LA INFLUENCIA DE LOS COLORES EN DISEÑO INTERIOR

Es indiscutible que uno de los elementos fundamentales de un diseño interior eficaz se basa en una paleta de colores meticulosamente seleccionada. Aunque el uso correcto del color puede percibirse como una combinación de diversos elementos subjetivos basados en la experiencia y la biología de cada individuo, aún existe una ciencia objetiva detrás de estos conceptos.

Al igual que en la mayoría de los tópicos del campo del diseño, existen ciertas directrices y reglas básicas para el diseño del color de un espacio; aunque, en última instancia, dependerá del criterio del diseñador. A continuación, exponemos los fundamentos de la teoría del color y los factores que deben tomarse en consideración a la hora de elegir las tonalidades que compondrán su espacio.

Fundamentos Básicos:

Cuando se trata de conformar un concepto o estética visual, el color en sí mismo no es una constante universal en la que se pueda confiar; ya que no es más que la interpretación del cerebro de las longitudes de onda del espectro de luz visible. Po lo tanto, como es intrínsecamente subjetiva, la percepción del color puede verse fácilmente influenciada por una serie de factores. No obstante, existe una base fundamental a partir de la cual podemos desarrollar una teoría de color que puede utilizarse para determinar patrones y diseños. A partir de ésta, podemos diferenciar los componentes clave del color, ya sea su matiz (el color real), su brillo (proporción de blanco y negro) o su saturación (pureza del color).

Cuando se intenta definir la paleta de colores para un diseño, puede ser dificultoso interpretar qué colores se acoplan cohesivamente, especialmente con la amplia gama de tonos y saturaciones que pueden entrar en juego. Para obtener un punto de partida apropiado, recomendamos visualizar la rueda de color y basarse en los esquemas de color tradicionales, como se observa a continuación:

A partir de estos esquemas de color básicos, un diseñador puede empezar a experimentar con diferentes tonos, matices y saturaciones y observar si esta paleta complementa el propósito del diseño.

Jugando con la luz.

Sin duda, la consideración más importante a la hora de implementar una combinación de colores es el diseño de la iluminación de un espacio. Como hemos establecido anteriormente, la capacidad de un individuo para percibir el color es significativamente maleable y susceptible ante diversos factores e influencias; siendo la luz el más crucial de todos. Determinar el sistema de iluminación más adecuado para la paleta de colores es esencial para alcanzar la estética deseada.
 
Como es de esperarse, una habitación muy iluminada crea la ilusión de que sus colores parezcan más brillantes e intensos y viceversa; aunque ésta no es la única propiedad que hay que tomar en consideración. La temperatura de las fuentes de luz (de 2.700 K a 5.000 K) también puede tener un efecto significativo en la percepción de los colores, que oscilan desde una luz cálida y amarillenta hasta una luz fría y azulada. Debe existir una cuidadosa interacción entre la intensidad y la temperatura de la iluminación para resaltar las propiedades deseadas de los tonos seleccionados. Posteriormente, se determina qué superficies deben acentuarse, qué nivel de iluminación ambiental debe alcanzarse, si hay o no fuentes de luz contrastadas en el espacio, entre otros; todo ello debe tenerse en cuenta cuando se está creando una percepción del color específica dentro de un espacio.

Percepción del color.

Para alcanzar la estética deseada en las paletas de colores, es importante ajustar cuidadosamente el esquema de iluminación; pero, incluso así, el diseño puede influenciarse por otros factores tangenciales. Un propicio ejemplo de ello, es la textura; que puede alterar completamente la percepción de una combinación de colores dependiendo de si una superficie es brillante o mate. Una superficie más brillante tiende a reflejar una mayor cantidad de luz; resultando en una percepción más clara del color, en claro contraste con las superficies más mates. Por lo tanto, es importante tener en cuenta las propiedades físicas de un espacio y sus elementos con su iluminación.
 
De igual forma, es posible que la percepción del color se vea influida por la propia combinación de colores, ya que la yuxtaposición entre colores complementarios puede tener efectos combinados. Los colores claros y oscuros, así como las tonalidades complementarias, ven reforzadas sus propiedades cuando se colocan cerca de sus homólogos; estrategia que, utilizada de forma eficaz, puede redundar en beneficio de su diseño.

Percepción del espacio.

El color también puede desempeñar otro rol crucial además de brindarle una identidad estética a un espacio; ya que ciertas elecciones de color pueden afectar la forma en que se percibe la habitación. La relación entre el color y el espacio se basa en nuestros instintos biológicos, que asocian la luz con la apertura y la oscuridad con la compactación. Al pintar una habitación con colores más claros, sus habitantes se sienten como si estuvieran en un entorno más espacioso, ya que la elección de color refleja un mayor porcentaje de luz. También es posible jugar con los colores claros y oscuros para dar a un espacio una sensación de expansión o contracción a lo largo de un determinado eje.

Sin embargo, la interacción entre los colores no tiene por qué basarse únicamente en el contraste entre la luz y la oscuridad. También es posible unificar un espacio o brindarle una sensación de movimiento utilizando gradientes de tonos a lo largo de una superficie. Esta estrategia puede emplearse como una forma de potenciar las propiedades antes mencionadas, ya que la sensación adicional de progresión puede aumentar la sensación de contraste.

Psicología del color.

Los efectos del color no se limitan exclusivamente a la estética, ya que también influyen profundamente en la psicología y la fisiología humana. Aunque algunos individuos podrían considerar que atribuimos un significado simbólico superficial al color, en realidad tiene un efecto tangible sobre su público. En uno de nuestros estudios anteriores, abordamos la premisa de cómo la iluminación de color puede representar y evocar ciertos sentimientos; estableciendo, posteriormente, una jerarquía de asociaciones de color. Estos mismos principios pueden aplicarse también cuando se trata de la paleta de colores de un espacio; especialmente cuando se considera la intención de un diseño. La siguiente tabla muestra una visión más profunda de esta jerarquía, con algunos de los colores asociativos más comunes:

Sin embargo, ésta es solo una diminuta selección de los colores con sus efectos físicos y psicológicos más pronunciados. En general, este tópico es increíblemente complejo; ya que no existen reglas universales y estas asociaciones pueden ser difíciles de llevar a cabo. Una pequeña variación en el tono o en la proporción puede ocasionar un efecto completamente diferente (como es en el caso del amarillo) y ciertos colores pueden tener diferentes connotaciones culturales; lo que significa que los efectos de la paleta de colores se encuentran profundamente arraigados en el gusto subjetivo.

Color y Proporción.

Saber qué combinación de colores utilizar y qué tipo de emociones pueden evocar es esencial para un diseño estético; pero todo esto es infructuoso si el diseñador no es capaz de dosificar eficazmente estos colores. Una regla empírica típica utilizada por los diseñadores es la regla “60-30-10,” que establece una jerarquía de colores; en la cual se determina un color dominante, un color secundario y un acento.

Proyecto Residencial CM19, Maracaibo, Venezuela

Desde luego, se trata de una directriz básica y no de una regla, lo que significa que un diseñador juicioso puede ajustarla a su gusto. Por lo tanto, si se desea, es posible incluir más colores o incluso jugar con los diferentes esquemas de color.

Sin embargo, se recomienda poseer una clara jerarquía de colores; lo que significa que incluso si decide jugar con las proporciones, es esencial concretar un orden de importancia. De no realizarse, se puede concebir un diseño visualmente desordenado; por lo que la alteración de esta regla debería dejarse en manos de los diseñadores más expertos.

También es necesario entender qué colores son adecuados como primarios, secundarios y de acento; ya que son los que establecen la narrativa de un espacio. Dado que cada color evoca una emoción específica, la jerarquía de colores debe definirse en función de la intención del diseño. Adicionalmente, ciertos colores deben utilizarse con extrema moderación en determinadas funciones. Un buen ejemplo de esto lo encontramos en el Color del Año 2021 de Pantone, que presenta una tonalidad que puede presentar un reto en su aplicación. Por lo tanto, la mayoría de los diseñadores creen que su potencial reside sobre todo como color de acento.
 
Estudiar el color y sus propiedades es una habilidad inestimable para cualquier profesional del diseño. La forma en que se perciben y cómo juegan entre sí es esencial para crear un resultado estéticamente favorable que sea funcional y cómodo para su público. En general, para concebir un buen diseño, es vital entender cómo el color puede modificar y ser modificado por su entorno y las implicaciones generales que tiene en un diseño.

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